para ti
Quiero tomar té contigo de nuevo, pero sé que ya no se puede.
Quiero que me preguntes cómo me va, y que recuerdes lo que te cuento.
Quiero que llegues a más viejita todavía, aunque no te acuerdes de mi nombre.
Quiero que estés tranquila, quiero que me cuides desde el cielo.
No quiero que te vayas, pero quiero que descanses, aunque eso signifique extrañarte toda la vida.
Quiero que me preguntes cómo me va, y que recuerdes lo que te cuento.
Quiero que llegues a más viejita todavía, aunque no te acuerdes de mi nombre.
Quiero que estés tranquila, quiero que me cuides desde el cielo.
No quiero que te vayas, pero quiero que descanses, aunque eso signifique extrañarte toda la vida.
Quinto cigarro en dos horas, sé que me hace mal, pero la angustia no me deja tranquila. Tengo pena, se me aprieta el pecho, cierro los ojos y te veo como antes, los abro y puedo verte como estás ahora; flaquita, conectada a una sonda y botando liquido por la boca. No quiero que estés así, quiero que mueras feliz.
Esa casa ya se siente grande, vacía, rara. Ayer me dediqué a jugar, como cada domingo, cuando era chica y me llevaban enojada a verte. Salté por los cuadritos de cemento, enrollé jamón y queso en vez de comer pan, y metí el queso en la taza del té caliente. Todas esas cosas que me enseñaste. Le mostré a mis amigas tus plantas, tu casa, sobre todo la terraza. Tienes que estar orgullosa de mí, fui una perfecta anfitriona.
Te quiero tanto mi abuelita, tanto que no puedo parar de llorar. Tanto que quiero que esto se pase rápido y que ese cáncer maricón gane. Sí, que gane, porque no soporto verte así. Eres tan fuerte que yo creo que sí te duele y te haces la loca, eres tan linda que sé que nunca vas a decir que no puedes más, porque tú querías vivir hasta los cien años.
Mi papito anda tan triste como no te imaginas. Ayer conversamos y lloramos un ratito. Lo entiendo tanto, a mi no me gustaría estar sin mi mami al lado. Quiere lo mismo que yo, pero siento que le duele más. Mi hermana se hace la dura, la fuerte, me recuerda mucho a mí antes.
Tienes que estar contenta, conociste a tu nuevo bis nieto, te hemos ido a ver todos, te hacemos cariño y te contamos cosas lindas. No sé si estés para la Semana Santa, pero la voy a preparar con todo el empeño, porque sé que te gustan esas cosas. Me quedo en el Bosco para que estés orgullosa de mí, como siempre.
Te quiero tanto abuelita, y ayer recién te dije “Te quiero” después de casi 24 años. ¿Nunca es tarde cierto? Yo sé que no.
Te prometo que me voy a cuidar, que voy a andar abrigada y voy a portarme mejor. Que voy a ser la mujer grande que siempre quisiste ver, y que voy a tratar de dominar mi lengua un poquito más. Prométeme que si te vas luego me vas a cuidar desde el cielo. Quiero mirarte en las estrellas, quiero verte sonreír al lado de mis tíos.
Nunca me dejes sola, porque no sé cuanto tiempo me lleve acostumbrarme a estar sin ti. Ya no te vas a olvidar de mi nombre, y aunque ya no vamos a tomar más tecito juntas, siempre vamos a estar juntas.
Esa casa ya se siente grande, vacía, rara. Ayer me dediqué a jugar, como cada domingo, cuando era chica y me llevaban enojada a verte. Salté por los cuadritos de cemento, enrollé jamón y queso en vez de comer pan, y metí el queso en la taza del té caliente. Todas esas cosas que me enseñaste. Le mostré a mis amigas tus plantas, tu casa, sobre todo la terraza. Tienes que estar orgullosa de mí, fui una perfecta anfitriona.
Te quiero tanto mi abuelita, tanto que no puedo parar de llorar. Tanto que quiero que esto se pase rápido y que ese cáncer maricón gane. Sí, que gane, porque no soporto verte así. Eres tan fuerte que yo creo que sí te duele y te haces la loca, eres tan linda que sé que nunca vas a decir que no puedes más, porque tú querías vivir hasta los cien años.
Mi papito anda tan triste como no te imaginas. Ayer conversamos y lloramos un ratito. Lo entiendo tanto, a mi no me gustaría estar sin mi mami al lado. Quiere lo mismo que yo, pero siento que le duele más. Mi hermana se hace la dura, la fuerte, me recuerda mucho a mí antes.
Tienes que estar contenta, conociste a tu nuevo bis nieto, te hemos ido a ver todos, te hacemos cariño y te contamos cosas lindas. No sé si estés para la Semana Santa, pero la voy a preparar con todo el empeño, porque sé que te gustan esas cosas. Me quedo en el Bosco para que estés orgullosa de mí, como siempre.
Te quiero tanto abuelita, y ayer recién te dije “Te quiero” después de casi 24 años. ¿Nunca es tarde cierto? Yo sé que no.
Te prometo que me voy a cuidar, que voy a andar abrigada y voy a portarme mejor. Que voy a ser la mujer grande que siempre quisiste ver, y que voy a tratar de dominar mi lengua un poquito más. Prométeme que si te vas luego me vas a cuidar desde el cielo. Quiero mirarte en las estrellas, quiero verte sonreír al lado de mis tíos.
Nunca me dejes sola, porque no sé cuanto tiempo me lleve acostumbrarme a estar sin ti. Ya no te vas a olvidar de mi nombre, y aunque ya no vamos a tomar más tecito juntas, siempre vamos a estar juntas.


