domingo, julio 30, 2006

...


Y aquí estoy de nuevo, yo que había jurado no volver a pisar ese hospital. No he comido nada desde hace días, la boca se me seca, las ideas se cruzan. No estoy loca, solo un poquito triste, pero igual me llevan.
Camisa blanca y un par de palabras vacías. Quiero hablar, pero no sale palabra alguna de mi boca. Quiero llorar, y eso es lo único que hago. Quiero abrazar, pero araño a todo aquél que viene a visitarme; sobre todo a ella.
Momento, tengo que dejar de escribir, toca visita y el doctor viene hacia mí. Sonríe, no es una mala persona. Yo intento hacerlo en respuesta, pero los músculos de mi cara parecen congelados.
- Edad 22. Peso, 50 kilos - me examina lentamente - ¿No que no nos veríamos más por aquí?
Intenté explicarle, pero no me salían las palabras. Me inyectó doscientas cosas, mientras yo rompía a llorar. Parecía que me estuviera castigando, quizas me lo merecía. Una para que descanses, otra para que te relajes; estas dos para que no sigas diciendo cosas que no quieres, una más para que dejes de romperle el corazón a todo el que quiera acercarse. Acarició mi cabeza " Vas a estar bien chiquilla, es cuestión de tiempo"
Intentó hablarme de nuevo, pero los calmantes surtían efectos. Tomó mi mano y se la apreté fuerte. Antes de dormirme solamente pude balbucear " Por favor doctor, ayudeme"



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martes, julio 25, 2006

un 25 de julio



Hay veces en que entendemos tantas cosas.

Hay veces en que es tan corta la vida y las despedidas son cosa de cada día, todas ellas llenas de "promesas vanas" Hay otras, en que las presencias se vuelven mentira y al otro día no dan ni las luces de haber sido importantes en tu vida.
Quizás son pedazos de historias compartidas, quizás sea el plus que le das a un grupo de amigas (amiga, que peligrosa palabra entre mujeres) que comparten sueños dentro de un castillo de arena.

No tenía mejor regalo, y no podía contar una de mis historias hoy. SI puede que mañana me marche y no vuelva, o quizás no sea así y nos quedemos aquí para siempre.. Nadie sabe el futuro, menos yo que me cuesta tanto lidear con el presente.

Lo que sí sé es que me gusta aparecer en estos momentos, de formas un poco menos típicas que el regalo (que obviamente llevo, no me mires feo)

Da lo mismo... Conocí esta canción junto con muchas más. El la presenta como una "Declaración de amor" yo la presento como una declaración también. Una declaración de amistad eterna (con todo el miedo que me da esa palabra) para hoy, 25 de julio, cuando el "cambio de folio" se hace inminente y uno que otro recuerdo nubla la felicidad completa. Cambiamos Ana por Pame, y el resultado es esta canción. Cambiamos un cuento por una verdad, cambiamos una historia de amor a secas, por un amor de hermanas.

Te amo amiga! !Con el corazón abierto y la promesa de estar siempre a tu lado.

Felices 20





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martes, julio 18, 2006

Visitas nocturnas

" Promete que seras feliz, te ponías
tan guapa
al reir
y así sólo asi, quiero recordarte"

y como te recuerdo...
aunque pasen los años
nunca será lo mismo

Me vino a ver y no estoy loca. Anoche, como a las tres de la mañana. Quería dormir pero estaba estudiando. Frío en la espalda, esto de los fantasmas no me da miedo. En serio, no me hago la valiente. Nadie se dio cuenta, solamente yo. Como siempre que pasan estas cosas.
¿Cómo estás?, preguntó tirando una olla al suelo, todavía triste por tu partida. ¿Cómo están todos?, sopló un viento helado,Bien pero extrañandote harto. ¿Me quieres todavía?, apartando las mechas que caen en mis ojos. Más que nunca.
Dijo que quería asegurarse de que todos estabamos conformes con el tema. Pasó hace un par de años, pero nadie lo quiso aceptar. Un cáncer weon, como todas esas enfermedades cínicas, y listo Dos meses, bien tristes por lo demás, y se fué. Sonrisa en los labios, brillito en los ojos. Un pasaje directamente al cielo, unos cuantos más para las lágrimas de nosotros.
Siempre me viene a ver, repito, no estoy loca. Dice que es porque soy buena (Como odio que me digan buena a secas) y porque quiero de verdad. Sí, la quiero de verdad, si es mi tía linda; la de las tortitas ricas y los vestidos hechos a mano.
Se quedó cinco minutos, los cinco más lindos de esta semana. Me hizo prometerle que me iba a reír... siempre. Le gusta mi sonrisa de dientes chicos. Yo me quedé riendo, pa que me viera.
Abrio la ventana, se fue. " Se está haciendo tarde, tendré que marcharme, en pocos segundos vas a despertar"
Abrí los ojos, me había quedado dormida encima de los cuadernos. Sí, fue un sueño pero vinó, estoy segura de eso.


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viernes, julio 14, 2006

bar


Fumaba mi décimo cigarro y me miraba. Los parlantes cantaban sobre secretos personales escondidos en un bar, en ese mismo bar. Cara conocida, pero no recordaba de donde. Se acercó y lo ví en la penumbra; Era él, sí, mucho más grande, más formal, más triste.
Un abrazo fuerte, cien preguntas, dos mil respuestas. Sentados en la barra , juntos como antes, como soñábamos estar, a esa misma hora, en ese mismo antro, cinco o seis años después.
¿Cómo haz estado? Estás más, no sé, linda. Gracias. No me digas gracias por decir la verdad. ¿Que hay de nuevo en tu vida?.Las cosas siguen igual. Y tú por fin pololeando. Hace cuánto?. ¿Eres feliz? porque yo no. Tomémonos algo, por los viejos tiempos.
Brindamos por todo, por el tiempo pasado, por los reportajes mal escritos, por la amistad y esos deslices sin sentido. Se veía solo, yo también lo estaba un poco, lo suficiente para compartir un rato más de recuerdos buenos.
Llevaba los mismos cien días que yo encerrada y Serrano no nos había pasado a buscar, claro que la vida iba bien, pero el corazón latía lento.
Dos cervezas y empezaron los recuerdos, con cuatro la melancolía. Con siete el consabido mareo y las ganas de compartir algo más que un par de palabras. Con diez nos besamos, y con doce ya las palabras se hicieron humo.
Lo miré fijo y besé su frente, era la hora de marcharme. Quizás nunca más nos veríamos, o quizás mañana, el encierro daba para mucho, la soledad para bastante más.
Nunca más supe de él después de esa noche. Supongo que sigue cansado, sentandose en la misma barra y buscando la misma compañía. Lo sé porque yo hago lo mismo.
Pienso en él cada vez que me da por recordar. Quizás piense en mí cuando lo muerde la soledad.
¿Dónde estará? Acá no. ¿Se habrá enamorado de mí? yo sí, un poco. Así pasaba cada noche que nos veíamos, por fortuna se me pasaba con la resaca, quizás a él también.


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martes, julio 11, 2006

Qué andarás haciendo...


Hay adicciones de todo tipo y la mía tiene dos nombres: Cigarros light y terminales. Tenía que ser así. Otra adicción es mirar por la ventana, encender un cigarro y recordar. Inventar abrazos, o palabras para expresar lo que siento. Una más, sería tu abrazo, y la otra preguntarme a diario ¿Qué andarás haciendo?

Nueve y media parte el bus. Con frio en las manos y los 120 pesos en ellas tomo el metro de vuelta. Escucho esa canción como una forma de tenerte al lado. Inevitablemente "me parto en dos en cada despedida", en Santiago y en el asiento 11, al lado del pasillo.
Diez y cuarto llego a mi casa, después de convencer a todos, y de paso a mi misma, de que te fuiste bien, con ganas de subir cerros, empiezo a extrañarte. Estudio, como, escucho música, salgo, me río, te echo de menos.
Supongo que ahora, justo ahora estás haciendo lo mismo. O quizás tomando una chela en el Balmaceda, riendote o mirando ese anuario loco que se nos ocurrió hacerte antes de irte.
Te imagino editando, enojado con un par de imbéciles, tocando guitarra. Cansado, viendo la televisión, mirando esa foto (que todavía no sé cual es) pegada en la pared de tu pieza. Puede que regando recuerdos, plantas o cosas así.
Me acuerdo de esa huida loca, miro las fotos y planeo una nueva sin fecha, hora ni plata. Me acuerdo de las risotadas que nos mandamos en el metro, yo contándote de mi dibujo del Moai y tú mirándome con cara de "pobrecita que no sabe dibujar", yo contándote de la pena que me dan ciertas cosas, y tú convenciendome de que no todo es terrible.
Te imagino quedándote acá e inventando rituales nuevos, lejos de terminales, horarios y buses. Enviándome mensajes para juntarnos en la semana, en algún antro de "mala muerte".
Me pregunto a cada rato ¿Qué andarás haciendo ahora? Supongo que lo mismo que yo... o quizás recordando que olvidaste hacer algunas cosas preguntandote Qué ando haciendo yo.





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viernes, julio 07, 2006

nada es lo que era

Si el pasado se va regresa una pena casi vacía con el recuerdo... Como un viajero, cuando se cansa de viajar y decide pisar sus tierras. Nada es lo que era cuando regresas... Las cosas cambian y no estuviste para verlas

"No me abraces" le dijo. No porque no lo quisiera, sí porque le daba miedo quererlo.
"no me esperes" le recalcó. No porque no pensara volver, más bien por ponerlo a prueba.
Producto del "estado de nubecitas" en que se ponía, cada vez que lo miraba se asustó, no quiso más y emprendió la huida más cobarde de la historia. Lentes de sol, dos maletas; sin viajar estaba escapando.
Esperaba volver, algún día, no sabía cuando. El miedo no deja pensar en futuro. Escapó por la puerta trasera de ese bar, él la miró atónito, sabía que volvería y sabía que no la iba a esperar más.
Soñaban juntos todas las noches. Ella aunque no quisiera, él porque la quería. La llamó, no contestó, le envió mensajes, no recibió respuestas. La olvidó, dos horas antes de que ella regresara.
Con los mismos lentes y diferentes miedos se acercó a saludarlo. Recibió un beso frío en la mejilla. Ya no la quería, o tal vez sí, pero ya no quería quererla. Todo eso en un par de horas.
Todo cambió desde entonces. El es feliz, ella lo intenta. Ya no la quiere y ella lo recuerda. Definitivamente nada es lo que era, y lo peor es que nunca lo será...



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donde estás?


... Y es tan personal como el secreto mejor guardado. Quizás no lo entiendas, o no lo quieras compartir conmigo.
Un regalo descubierto con el corazón completo. Hay veces que se me pierde, que no lo encuentro aunque lo llame a gritos...
Y es tan facil olvidar que está conmigo siempre...




Lo llamé diez veces, no contestó, y eso que siempre tiene a mano su celular. Que tonta, quizás en el cielo no tome la señal. No puedo creer que se haya ido, que no esté al alcance de un teléfono y que su gracioso nick de colores no aparezca como conectado. Y él que se decía Dios.
Se supone que para él no hay muerte (ni siquiera para Nietche) pero no está, se marchó sin avisarme, sin un correo o una llamada. Tanto que aparecía por estos lados y llegó el momento en que no lo vi más. Mi mamá me pregunta si quizás lo he visto pasar por ahí, eso es imposible, no pasa desapercibido para nadie, al menos para mí.
Sigo mandándole mensajes de texto. “Te necesito”, “Te extraño” “Dime dónde cresta te metiste”, “Volverás algún día” Nada, no responde, y yo ya quiero volver a llorar.
Y es justo en estos momentos de lluvia cuando lo recuerdo más todavía, cuando me abrazaba, reíamos y me decía cosas al oído. Nunca fui tan feliz con alguien, nunca extrañé tanto hasta el extremo de sentirme perdida en el camino.
Recordé el primer día. Lloraba y llovía, tal como hoy, se acercó, sin palabras, me sonrío y con un abrazo curó tantas heridas. Me dijo que caminara con él, y yo lo seguí. No me pregunten por qué, yo no suelo seguir a extraños. Fui feliz, me hizo feliz.
Sigo llamándolo, resignada y justo en este momento recuerdo…Cambió su teléfono, y antes de partir a casa olvidó dármelo. Mejor dicho no quiso, dijo que estaríamos cerca de todos modos, yo no entendí…
Ahora que dejó de llover quizás entiendo un poco mejor. Me miro al espejo y lo veo. Algo de él en mi cara, en mi boca, en mi voz… sí, estuvo siempre conmigo. Quizás de quien sea el número al que estaba llamando, definitivamente no era el de Dios.