martes, febrero 10, 2009

lunes, marzo 10, 2008

cuando el ruido se calla


Cuando el ruido se calla atentamente nos empezamos a mirar. No hay ningún sonido, y eso que estamos en plena ciudad. Las gotas de lluvia caen en silencio, yo las miro de la misma manera. Ni inhalar el humo del cigarrillo quiero, porque sería romper la calma. Todo esto, mientras miro a la gente correr y huír despavoridos. Se callan los sonidos, se escuchan a sí mismos.Y todo el mundo se aterra.


"Si se callase el ruido" sería el Holocausto total. Al menos en quien no se escucha, al menos en quien no se atreve a mirar. Eso me imaginaba hasta ese mismo día en que la ciudad se detuvo.
Fue de noche, a las diez. Un viernes como todos los demás, cuando terminaba un verano igual a muchos veranos anteriores.

Los autos no tocaron sus bocinas, ese hombre no cantaba a viva voz los paraguas que vendía para la lluvia. El cielo se nubló y los ángeles empezaron a llorar. El Dios del trueno tronó en silencio y tronaron seguridades por todos los sitios aledaños.

La gente comenzó a correr despavorida. El silencio asusta y ellos se olvidan de ello.

Se escuchaba la soledad ese día, las promesas rotas, los sueños no cumplidos. La de oportunidades que dejó pasar aquél oficinista le clavaban en el pecho, los amores rotos a esa muchacha de tacones altos y perfecta manicure. Los miedos a perder, y el terror a ganar.

Todos chocaban en silencio. Los conductores no se concentraban con el sonido de la nada. La gente se encerraba en sus casas, en sus cuartos, en sí misma. Nadie quería oír, pero la nada es porfiada y siempre tiene algo que decir. Aunque no lo queramos escuchar.

Paró la lluvia, comenzó el ruido nuevamente. Las luces se encendieron, la gente caminaba con normalidad. Conversaciones iban y venían, el vacío regresaba, la verdad se estaba esfumando.

Todos se miraban entre sí y se hablaron cualquier cosa. T
odos menos yo, que decidí aspirar mi cigarro, y agradecer al cielo por haber aprendido a escuchar el silencio.

viernes, febrero 29, 2008

Cuando llegaste


Cuando llegaste fue mejor que esa primera vez que nos miramos. Más de improviso, más esperado, tal como quise que fuera mientras aun no llegabas.
Más nervioso, menos distante, con más corazón que mente, con más que recordar y menos que descubrir.
Más real y con menos expectativas.
Cuando llegaste no fue tanta la sorpresa. Quería creer que vendrías por mí de nuevo.
Fue ahí cuando saqué pasaje para los dos... esta vez no fue a Buenos Aires, sino que derechito al cielo.


Voz cansada al otro lado del teléfono. Voz asustada a éste. ¿Cómo estás?¿Cómo te ha ido?¿Cómo, ya te olvidaste de mi voz?Tengo mala memoria, pero algo así nunca se me olvida. Voz coqueteando desde el otro lado del teléfono, voz de "no creer tanta suerte" de éste.
Varias voces, varios tipeos, muchos mensajes y algunos e- mail, cada día más real y más extraño. Cada día una duda menos, cada minuto un beso más urgente para entregar. Nadie podía creerlo, ella sí, siempre lo quiso, tenía que suceder.
Nunca supo si pasaron días, horas o solamente minutos, nuevamente abrazados y esta vez si lograba creer. Esta vez si lo esperaba, y ya no era solamente lo que soñaba. De nuevo un beso, todavía igual de nervioso, nuevamente dos, tres, cuatro... quién sabe cuantos más, nadie los contaba.
Voz cansada al otro lado del teléfono, ojos brillantes al cruzarse de nuevo las miradas. Era real, tan real que nadie habló nunca más de que se terminaría alguna vez. Tan real que parecía un sueño de esos que tuvo mientras esperaba que llegaras. Lo soñó durante varias noches, tenía que ser cierto.

jueves, enero 10, 2008

Tengo…



Una bicicleta, para llevarte un ratito a la luna
Una noche o cuarenta y cuatro, para armar y desarmar
Dos olas que son mías de hace tiempo, para que te escondas, y me enseñes a nadar
Diez textos escritos que escribí, solamente al acordarme de ti
Una playa completa para recorrerla
Ninguna promesa, pero harta calma

Un sueño donde cabes justo solamente tú conmigo
Ves? Tengo hartas cosas para que pasemos un buen rato juntos..

Pero tengo guardado un poquito más, por si por fin decides quedarte.


No sé quien eres y es que eres hábil. Tanto como aquel que se esconde para ser visto solamente en el momento que así lo desee, pero no lo suficiente como para lograr escaparte de mi mirada. Así nervioso me gustas más. Así distante te prefiero por ahora.

Apareces cuando quiero calma, desapareces si es que busco un abrazo. ¿Quién te dijo que era así como debía ser? Y es que cuando las cosas son fáciles la duda se sienta conmigo a invitarme a dudar un segundo.

Tengo tanto que decirte que no sé por donde empezar. Siempre pasa igual y termino diciendo nada.

Tengo tanto que callar que se me hace un poco más fácil la tarea.

Tengo millones de lugares por recorrer, que recorridos sola son distintos a cuando esté contigo.

No sé quien eres y es que eres hábil.Tanto como para aun no saber siquiera cómo te llamas. Pero no lo suficiente como para no saber que existes y que vienes un día de estos a buscarme.

lunes, diciembre 24, 2007

te quiero decir..


Abrir los regalos y sentarme con tu recuerdo. Cosa extraña, cosa hermosa.
Te siento en el aire, pero me gustaría serlo también para abrazarte.
Te siento conmigo pero no paro de extrañarte. Feliz navidad mi estrella en el cielo.
Feliz Navidad a ti, que me dejaste un vacío en el alma de esos que ni el tiempo logra llenar.
Hasta un regalo te dejo, aunque quizás ya lo conoces... tu "Testamento Vital" para mi.



Te quiero decir que te abrazé, fuerte así como te gustaba a ti que lo hiciera. Claro que fue después de un beso "gordo" de los que te daba cuando chica. Asi, igualito, llena de dulce en la boca. Después me contaste un montón de cosas y yo te miraba sin poner atención pero reparando en tus lentes. Gruesos, grandes, con un aumento gigante pero que se te veían bien de todos modos. Eras tan hermosa y sé que aun lo eres, sólo que no nos hemos visto.
Te quiero decir que estuvimos hasta tarde con el tata. Que comió más cosas de las que te hubiera gustado que comiera. Que se tomó mil fotos con tus nietas regalonas y que, sin querer, te dejamos el espacio a ti. Que a las doce nos abrazamos y brindamos por el nacimiento de ese niño en un pesebre, pero una lágrima cayó de todas maneras al sonar las campanas de esa hora.

Te quiero contar que me regalaron varias cosas, mucha ropa, muchos libros, muchas cremas. Lo que a mi me gusta desde siempre. Pero que extrañé como nunca tus galletas, esas en caja y que, ultimamente llegaban añejas.
Te quiero decir Feliz Navidad. Que te extraño y que te adoro cada día un poco más. Que tu recuerdo no me duele pero sí me sigue reclamando un abrazo tuyo. Parezco loca, estoy convencida que me lees, tal y como cuando me pongo el 'pen' y escuchamos juntas 'Testamento Vital'. "Ya sabes, en fin.. nuestro pequeño milagro"

Cuando todo oscurezca,
él escucha, habla ella,
cuando la tarde naranja desenrede la madeja,
cuando mi cuerpo tirite y tenga lista la maleta
has de disponer que abran las ventanas y me dejen marchar,
que la noche no duela.
Me despedirás y arderé en una estrella.
Y celebrarás este pequeño milagro.

Han pasado algunos años desde la última promesa,
ella se marchó y dejó olvidado un cuerpo dormido.
Soñaremos que una noche a ella le pinchó la rueca y no despertó.
Y a él sólo le queda celebrar esta última ofrenda,
la despedirá y arderá en una estrella y celebrará este pequeño milagro,
su pequeño milagro.

Él ha abierto las ventanas, y ella se aleja sonriendo,
imagina mientras la tarde naranja va cayendo.
Elegimos el camino, también al fin del trayecto,
y ahora a celebrar, a la luz de una estrella vespertina y azul,
la hazaña de estar vivos,
conocerte aquí, todo aquello que fuimos,
ya sabes, en fin,
nuestro pequeño milagro,
mi pequeño milagro.

[Ismael Serrano.Testamento Vital]



miércoles, diciembre 12, 2007

Quieres..





Mi primera canción :$



Entre hablar y no hablar, prefiero no decirlo

Tantas cosas que se pasan, cuando todo está perdido.

De cabeza la memoria, pies arriba entre detalles.

Hacia al lado y al revés, todo parte otra vez..

Quieres que te diga realmente lo que pasa,

Mejor mírame, estoy temblando.

Necesitas que diga algo.

Sabes, nunca he sido buena entregando por entera

Ya lo sabes, tengo miedo, ya no quiero más sentir.


Quieres que te diga realmente lo que pasa

Prefiero no hablar, el tiempo hace callar.

Quieres que te diga realmente lo que pasa

Que sin ti nada me pasa, que sin ti nada es igual.


Puede que te mienta o que dibuje la verdad,

El corazón no aguanta, pero quiere callar.


Quieres que te diga realmente lo que pasa,

Si no estás todo es distinto y si estás parece igual.


Entre hablar y no hablar se me escapó la magia

De esa que ya está gastada, de la que no queda nada.

Me confunde te confunde, no decimos sin decir

Es que el tiempo ya no existe y tú estás lejos de mí.


Quieres que te diga realmente lo que pasa

Prefiero no hablar, el tiempo hace callar.

Quieres que te diga realmente lo que pasa

Que sin ti nada me pasa, que sin ti nada es igual.

Puede que te mienta o que te dibuje la verdad,

El corazón no aguanta, pero quiere callar.


Quieres que te diga realmente lo que pasa,

Si no estás todo es distinto y si estás, parece igual.

jueves, diciembre 06, 2007

Quise..


Quise decirlo, no lo dije, se esfumó.

Otra historia inconclusa para otro cuento recién abierto,

otro pasajero que se baja, en un viaje que en ocasiones no tiene retorno.

¿Quieres que te diga lo que pasa realmente? una vez más,

tal y como en esa canción que le compuse a tu recuerdo...

Entonces enterate, sigue leyendo, aunque no nos sirva de mucho.


Se esfumó, como las cosas buenas que son buenas mientras duran. Así, sin aviso y sin explicaciones. Siempre me ha gustado lo libre, pero el tiempo amarra sin querer algunas cosas.

Era un viernes, hace un año, quizás dos. Sin cervezas, sin abrazos, sólo amor de ese escondido. De ese mismo que se entrega entre dos sábanas y un beso.

Duró lo que tuvo que durar, me entregó lo que tenía que entregar. Le dije la mitad de lo que tenía que decir. Ya no está, o si está pero está ajeno. Ya no vive, pero sí vive cada vez que mi corazón late a dos kilómetros cuando pasa.

Se le ve triste, se le ve cansado. Soy tan buena para mirar miradas. Se le ve solo ahora que no estoy, ahora que no hay nadie, ahora que no queda registro de los dos en ninguna parte y de ninguna manera.

¿Quieres que te diga que te extraño y todavía? Puedo hacerlo, pero no se me ocurre como.

A veces nos moldeamos mucho más de lo que quisieramos.

¿Quieres que te cuente esa historia de princesas que conté cuando fui a tu castillo? Ya no, quizás no eres el príncipe de aquellos meses.

¿Quieres que te cuente lo que haré la próxima vez que nos veamos? Escapar, como tantas veces. Tal y como escapas tú.

Las historias cobardes no llegan a nada, bien lo dijo Silvio, bien lo digo yo. No hay recuerdo que hoy nos salve, no hay orador que nos conjugue. Ya no hay cuento, se esfumó.